Convenio multilateral contra la erosión de la base imponible y el traslado de beneficios

Por C.P y M.F. Christian B. Vázquez Sánchez.

En la presente entrega revisamos los aspectos que debes conocer sobre el convenio multilateral que establezca una nueva relación de armonía y colaboración fiscal internacional.

La erosión de la base imponible o gravable por el traslado de beneficios, o lo que es lo mismo, la reubicación de utilidades de una jurisdicción fiscal a otra, es una constante de la época económica en la que vivimos: los países exportadores de inversión hacen esfuerzos para no disminuir sus ganancias llevando a cabo estrategias fiscales a costa de la recaudación de los Estados.

La economía de hoy en día es muy distinta a la del siglo pasado y han pasado ya cien años desde los primeros esfuerzos internacionales para procurar el equilibrio fiscal internacional a partir de los convenios para evitar la doble tributación.

La complejidad y el alto grado de integración de la economía pone en jaque a las jurisdicciones fiscales que buscan asegurarse de que se tribute donde se lleva a cabo la actividad económica y, por ende, en el lugar donde se genera valor.

Es en dicho contexto, y con esta clara preocupación, que los países integrantes de la OCDE junto con el G-20 (Grupo de los 20 —organización intergubernamental que reúne a 19 países industrializados y economías emergentes más la Unión Europea—) se dan a la tarea, desde principios del año de 2013, de ahondar en el tema y proponer soluciones.

Bajo la coordinación de la OCDE, el mundo entero trabajó de manera conjunta en obtener lo que resultó en el documento “Plan de acción para evitar la erosión de las Bases Gravables y la Reubicación de Utilidades” mejor conocido como BEPS (por sus siglas en inglés, Base Erotion and Profit Shifting).

El Plan de acción BEPS, cuyos reportes finales se publicaron en octubre de 2015, consta de 15 acciones que se enlistan a continuación:

1: abordar los retos de la economía digital para la imposición;

2: neutralizar los efectos de los mecanismos híbridos (generadores de doble no tributación, doble deducción o diferimiento);

3: realizar recomendaciones sobre el diseño de normas de Transparencia Fiscal Internacional;

4: limitar la erosión de la base gravable por vía de deducción de intereses y otros pagos financieros;

5: combatir las prácticas tributarias nocivas, teniendo en cuenta la transparencia y la sustancia;

6: impedir la utilización abusiva de los convenios;

7: impedir la elusión artificiosa del estatuto que define un Establecimiento Permanente;

8: evitar el uso indebido del principio arm´s length en el tratamiento de activos intangibles;

9: evitar el uso indebido del principio arm´s length en el tratamiento de riesgos y capital;

10: evitar el uso indebido del principio arm´s length en el tratamiento de otras operaciones de riesgo;

11: establecer metodologías para la recopilación y el análisis de datos sobre la erosión de la base gravable y el traslado de beneficios y sobre las acciones para enfrentarse a ella;

12: exigir a los contribuyentes que revelen sus mecanismos de planeación fiscal agresiva;

13: reexaminar la documentación sobre precios de transferencia;

14: hacer más efectivos los mecanismos de resolución de controversias;

15: desarrollar un instrumento multilateral para modificar tratados fiscales.

Particularmente las acciones 2, 6, 7 y 14 requieren de cambios profundos en el modelo convenio vigente para evitar la doble tributación, por lo que su implementación implicaría revisar uno a uno todos los tratados bilaterales existentes entre los Estados.

Para acelerar su implementación, BEPS incluyó la Acción 15, en la se instruye a la OCDE a desarrollar un nuevo instrumento multilateral (IML) que establezca una nueva relación de armonía y colaboración fiscal internacional. Este instrumento tiene como objetivo evitar que los países lleven a cabo múltiples negociaciones y renegociaciones de convenios para evitar la doble tributación a la vez que se incorporan los cambios propuestos por BEPS. Más importante aún, el hecho de tener a más de 100 jurisdicciones involucradas asegura la consistencia en la implementación del Plan y garantiza el mejor funcionamiento del sistema tributario internacional.

El IML recoge las normas propuestas en las acciones antes mencionadas para ser incluidas en los Tratados y las divide en las siguientes partes:

Parte I: normas relativas al alcance e interpretación de los términos del IML.

Parte II: normas que abordan las propuestas de la Acción 2 relacionadas con los desajustes híbridos.

Parte III: incluye las normas propuestas por la Acción 6 en relación con el abuso de los Tratados.

Parte IV: normas relacionadas con la elusión del estatus de establecimiento de conformidad con la Acción 7.

Parte V: incluye normas destinadas a mejorar los mecanismos de solución de disputas, de conformidad con la Acción 14.

Parte VI: establece la opción de incluir normas de arbitraje compulsivo y obligatorio en los Tratados.

Parte VII: disposiciones finales.

El Convenio multilateral se firmó el 7 de junio de 2017 por 78 jurisdicciones, entre ellas México.

Actualmente México es parte de 55 Tratados tributarios bilaterales y 15 negociaciones en proceso de firma. Del total de Tratados vigentes 48 son con países firmantes del IML, con quienes se deberán renegociar los acuerdos.

Fuente: http://www.soyconta.mx/convenio-multilateral-la-erosion-la-base-imponible-traslado-beneficios/

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